05 mayo, 2007

Enseñanzas

El otro día hablaba con mi amigo Alejandro sobre las elecciones presidenciales en Francia. Yo le decía que de la campaña electoral de las dos vueltas se podían extraer muchas enseñanzas para España, que Francia seguía siendo el corazón de la política Europea. Pero no supe explicarme bien. Hoy que los franceses se preparan para la elección de mañana, me apunto a la reflexión.

Es cierto que nuestro juicio está filtrado por las noticias que nos llegan a través de la prensa. Pero los destellos de la campaña electoral y de la primera vuelta deslumbran, al menos por comparación. Unos políticos, en general, más preparados, que viene casi todos de las Ciencias Políticas o de la Escuela de Administración; unas elecciones con al menos cinco candidaturas de alcance nacional bien dibujadas; una participación del 83%, nunca vista en España; unos análisis postelectorales en los principales diarios de una madurez increíble, que estudiaban el comportamiento electoral según capas sociales; y por supuesto, el propio sistema electoral de elección directa con una segunda vuelta que, aun con sus fallos, es mejor que el español.

Pero todo ello se podría resumir en el debate del otro día entre Sarkozy y Royal, los candidatos de la segunda vuelta. Un debate que Le Monde definía ese mismo día como "rito democrático esencial", que vieron por televisión unos veinte millones de franceses. Un debate de más de dos horas (yo lo estuve viendo un ratillo por Internet) en el que se habló de todo, con un estilo ágil y con unos moderadores que incitaban a ir al fondo de los temas. Pero lo más importante fue que los candidatos ofrecieron dos visiones alternativas de la sociedad: dos modelos económicos, dos modelos fiscales, dos modelos de administración pública, de asistencia social. A pesar de que una sea una socialdemocracia algo descafeinada y la otra un conservadurismo con pocas cosas nuevas, allí había dos discursos que en lo esencial diferían y se contraponían. Imaginémoslo aquí, ¿cuáles serían los temas del debate? No creo que el año que viene nos sorprendan.

Y es que en el fondo lo que llega aquí es la imagen de un sistema que se hace respetar, que da una impresión de representatividad, que se dirige directamente a la sociedad. Y al fin y al cabo transmite el mensaje de que la política sí importa, de que no da lo mismo que gane uno u otro, de que el debate de ideas es esencial para una democracia.

Sé que en gran medida es un espejismo. Pero al menos hay detrás una fuerza, algo de realidad capaz de crearlo. Aunque sea un espejismo, a España aún le puede servir de espejo.

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14 Comments:

At 05 mayo, 2007 22:33, Blogger Ireth dijo...

No entiendo demasiado sobre política Fer, y menos francesa, pero sí se me hace curioso últimamente la esquizofrenia aparente de la televisión: los telediarios son una prolongación de los progamas de prensa rosa y cotilleos, los contenidos cada vez son más paralelos. Y los políticos también emplean su tiempo en hablar de la Pantoja y de su novio comparándolo a Chaos en su huelga de hambre.

Muy serio no parece, increíble...

 
At 06 mayo, 2007 12:21, Blogger Fernando dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, menudo espectáculo están dando. Pero en el fondo es porque ya en lo municipal el nivel político es de subsuelo. No hay más que ver la lista de los últimos alcaldes de una ciudad de tamaño medio, como Marbella. El problema empieza ahí.

Aunque estos escándalos puntuales no son la regla, el sistema y la actitud de los ciudadanos ante él los favorece.

 
At 06 mayo, 2007 17:10, Anonymous Álex Segrelles dijo...

Coincido contigo en que tenemos algo que aprender de la madurez del sistema político francés y de la calidad del análisis sociológico de la prensa. Sin embargo, yo percibo algunos indicadores que me llevan a pensar más en el espejismo que en el espejo:

:: El perfil ideológico de la campaña ha sido, desde luego, muy potente. Sin embargo, no hemos de olvidarnos del contexto y de los antecendentes: una larga presidencia de Chirac caracterizada, según la mayoría de los análisis, por un proyecto de gobierno anodino y timorato (especialmente en los últimos cinco años), que apenas ha movido ficha a pesar de que los niveles de burocratización y esclerotización del Estado estaban llegando, por lo que parece, a límites insostenibles. Si, con estos precedentes, la campaña entre dos candidatos postgaullistas de la generación de los 50 que tratan de ofrecer una imagen de renovación y proclive a las reformas no hubiera tenido un fuerte perfil ideológico... mal andaríamos.

:: De todas formas, a pesar del contraste de propuestas y de soluciones que han ofrecido los candidatos, gran parte de la "chicha" de la campaña se ha reservado a la escenificación de elementos simbólicos, a la reivindicación de Juanas de Arco y Mariannes, a la pelea por ver quién cantaba con menos complejo La Marsellesa, a lo decorativo y a lo sentimental. ¿Este recurso machacón a la identidad es realmente necesario en una democracia tan supuestamente madura?

:: La campaña, dicho sea de paso, tampoco ha sido un paradigma de respeto mutuo entre los candidatos. Dejando aparte los exabruptos procedentes de los extremos, cabe recordar que en ese mismo debate al que tú has aludido se pudo escuchar que, si ganaba Sarkozy («el súmmum de la inmoralidad»), «la violencia y la brutalidad se extenderían por Francia». Parece una sentencia catastrófica salida del laboratorio de Acebes y Zaplanas... pero la pronunció Royal. Y supongo que de Sarkozy se pueden encontrar lindezas parecidas.

:: Y conviene recordar que ésta es prácticamente la misma Francia que hace bien poco tuvo que elegir en una segunda ronda presidencial entre el abuelo Chirac y el demente Le Pen. Hoy, cinco años después, el Partido Socialista no parece haber emprendido todavía un camino claro hacia su renovación y hacia la asunción de un proyecto socialdemócrata que vuelva a enganchar con las clases populares. Ségolène ha dado el primer paso... pero tal vez el segundo depende en exceso del resultado de esta noche.

En fin, sólo quería compartir algunos apuntes. No obstante, estoy seguro de que ni mi nivel de seguimiento de la campaña electoral ni mis conocimientos sobre la realidad política francesa son tan profundos como los tuyos, así que todas estas opiniones las pongo entre el paréntesis de la cautela.

 
At 06 mayo, 2007 18:19, Blogger Elros dijo...

Como bien expone Álex todo es según el espejo en el que lo miramos; quizá desde nuestra posición podemos ver el sistema electoral francés como un ejemplo a seguir (y puede que lo sea), pero partimos de un sistema, el español, que está considerado como uno de los menos "democráticos" de Europa.

Los coeficientes según el territorio donde se haga el recuento no son para nada el método más parcial para el cálculo objetivo de representantes ciudadanos.

Nos encontramos con que nuestra adoptada, y ya famosa, Ley D´Hont, origina unos beneficios quizá excesivos para los dos partidos políticos principales, llegando a unos límites en que dependiendo de la región de votación y el número de votos obtenidos, las agrupaciones minoritarias pueden conseguir escaño o no incluso teniendo la misma cantidad de votos (por ejemplo: CHA no tendría a Labordeta en el Congreso si fuese un partido canario), siendo los beneficiados siempre los mismos.

No parece pues a priori el mejor tipo de elección... ¿La opción gala?... pues teniendo en cuenta la inmadurez que demuestra continuamente nuestra clase política (e incluso la propia sociedad) haciendo gobierno y oposición, mucho me temo que una segunda vuelta entre PP y PSOE se convertiría en una versión actualizada de "las dos Españas"; panorama que entiendo personalmente no es el más adecuado en los tiempos que corren... pero ¿qué hacer?

 
At 06 mayo, 2007 22:31, Blogger Fernando dijo...

Álex, me parece muy bueno tu comentario, que tiene en cuenta el contexto en el que se produce esta elección. Más que la foto fija que producen estas elecciones, y en la que yo me basaba para hacer la comparación, hay que verlo mirando los antecedentes. Estoy sobre todo de acuerdo con que era normal un clima político nuevo, después de líderes muy mayores como Chirac, Jospin y Le Pen, que protagonizaron las anteriores elecciones. El entusiasmo popular en los mítines, la altísima participación (85%), todo ello es consecuencia del tirón de dos líderes jóvenes que encarnan un nuevo horizonte en un sistema que necesitaba aire nuevo (también así se puede interpretar la irrupción de Bayrou).

Y también estoy muy de acuerdo con que la socialdemocracia de Royal, aunque pretende cierta renovación, no llega a conectar con la realidad. Si nos fijamos en el programa, los socialistas franceses han obviado los problemas del estado del bienestar y siguen con el discurso de aumentar el salario mínimo, las pensiones, defender las 35 horas... No hay cambios de perspectiva, siguen por el mismo camino que hace 10 años. La novedad es el programa de ampliación de derechos y de cierto amago de reforma de las instituciones, al estilo de Zapatero. Pero tampoco ese contenido es demasiado esperanzador. En esto el programa de Royal es una buena expresión del estado ideológico de la socialdemocracia europea.

Y sobre los símbolos nacionales no creo que hayan tenido tanto peso en la campaña, al menos desde mi punto de vista. Desde luego en la segunda vuelta casi no ha habido lugar a ello. Y sobre los insultos y la tensión, aunque han sido duros, creo que no van más allá de lo propio de una campaña reñida, sobre todo por parte de Royal, cuya estrategia parece haber sido en la segunda vuelta la de la ofensiva directa, intentando atraer también el voto de la izquierda anti-Sarkozy.
Muchísimas gracias por tu comentario, ha ayudado a atemperar mi extrema visión filo-francesa. :-D


Elros, yo también creo que el sistema español tiene un fallo de representatividad. La sobrevaloración de los partidos regionales en contra de partidos nacionales pequeños es desastrosa para el sistema. Porque impide que se genere un proyecto nacional alternativo al del PP y el PSOE. Y eso es grave.

Y lo de las dos Españas yo no le tengo mucho miedo. Creo que es bueno que una segunda vuelta confronte dos programas en todos sus puntos. Y entonces viéramos dónde están las diferencias y dónde las bochornosas similitudes. En realidad todo el humo guerracivilista es una forma de seguir manteniendo la bipolaridad del voto. El panorama sería bien distinto si lo que se enfrentaran fueran los programas políticos, plagios incluídos.

 
At 07 mayo, 2007 12:40, Anonymous Álex Segrelles dijo...

«Sobre los símbolos nacionales no creo que hayan tenido tanto peso en la campaña, al menos desde mi punto de vista. Desde luego en la segunda vuelta casi no ha habido lugar a ello. Y sobre los insultos y la tensión, aunque han sido duros, creo que no van más allá de lo propio de una campaña reñida.» Seguramente tendrás razón. Como te decía, mi seguimiento de la campaña se ha reducido prácticamente a lo que nos ha transmitido la prensa española, así que es posible que tenga una visión algo distorsionada. Me fío más de la tuya.

El fallo en la representatividad del sistema electoral español es clamoroso y ha consolidado, como decís, una peligrosa bipolaridad. Quizá, Elros, el problema es más fruto de la norma que asigna por definición un mínimo de dos diputados por circunscripción (lo cual distorsiona la representatividad proporcional en función de la población) que de la propia Ley d'Hondt (Carmelo Romero dixit), pero en cualquier caso está claro que hoy un tercer proyecto alternativo a los de PP y PSOE (IU, ¿Ciudadanos?) lo va a tener muy complicado para llegar a convertirse en una fuerza de equilibrio, al estilo de los liberaldemocrátas británicos o del nuevo partido que posiblemente fundará Bayrou en Francia.

 
At 07 mayo, 2007 21:18, Blogger Fernando dijo...

Es el eterno debate de nuestro sistema electoral. Álex, a ver si algún día organizamos esa charla que habíamos pensado, porque es un tema que realmente merece la pena.

No, pero lo de la identidad nacional sí ha tenido su peso, no te fíes tanto de mí :-P Porque Sarkozy jugó la baza patriótica para evitar que la ultraderecha se apropiara de los símbolos, y Royal respondió al envite. Y esta reivindicación de la nación y sus símbolos ha gustado mucho a los conservadores españoles, a tenor de lo que dice hoy Camacho en ABC en su columna titulada precisamente "La (e)lección": Y además, lo hace [Sarkozy] desde una vehemente conciencia nacional, heredera del republicanismo revolucionario, que impregna de patriotismo la esfera política sin asomo de vergüenza ni rendija de desdoro.

Porque, sea espejismo o espejo, no hay más que ver los medios españoles de hoy para constatar (hoy me permito el galicismo) que Francia sigue siendo el referente político. Y especialmente, dadas las circunstancias, para la derecha, que ve en Sarkozy al líder liberal, carismático y sin complejos que le gustaría para España.

(Editado)

Y añado a mi comentario (y de paso corrijo un par de comas) una cosa. Leyendo la prensa he visto que el problema de generar mayorías legislativas alternativas al bipartidismo, como hablábamos más arriba, es aún más difícil en Francia. Las elecciones legislativas, que serán en Junio, son también a dos vueltas. Es decir, en la segunda elección se vota entre los dos candidatos con más sufragios en la primera. Y un candidato por distrito, claro. Distritos uninominales. Ésa es la razón por la que el Front National NO tiene representación parlamentaria. Y por ello también, el reto para Bayrou es colosal, pues traducir sus 7 millones de votos en las presidenciales en escaños es una tarea titánica (ahora su partido tiene a penas 20 diputados, frente a los 300 y pico de la UMP). En este aspecto, más espejismo que espejo, jeje.

 
At 09 mayo, 2007 23:22, Blogger Fergus el Destructor dijo...

Lo nuestro no es lo mejor, pero por ahí fuera me parece que no todo son flores que el las anteriores elecciones la ultra derecha casi triunfa y además creo que hay algunos que celebran los resultados electorales quemando unos cuantos cochecitos.

 
At 10 mayo, 2007 02:05, Blogger Fernando dijo...

Tienes razón, no todo son flores. A veces tiendo a idealizar las cosas del exterior por comparación a las nuestras. Pero incluso las dos circunstancias que citas no anulan las bondades del sistema presidencialista.

Lo de la quema de coches, porque se sitúa en sus márgenes, es algo minoritario que responde más a una crisis social que política. Y lo de la ultraderecha, en cierto modo es un factor de madurez del sistema, ya que es capaz de integrar un discurso potencialmente desestabilizador del propio sistema en los cauces políticos democráticos. Sería mucho peor que la ultraderecha no hallara salida política y buscara otras formas de actuación. Un sistema político demuestra su madurez por su capacidad de integrar sectores sociales en aras de la estabilidad social. Al margen dejo que esa estabilidad sea buena o no.

Muchas gracias por tu reflexión.

 
At 16 mayo, 2007 12:41, Blogger JoseAngel dijo...

Enhorabuena a todos por el debate éste: interesante, instructivo y civilizado. Casi parece que no estemos hablando de política, je..

 
At 16 mayo, 2007 19:37, Blogger Fernando dijo...

Gracias, José Ángel :-)

Por cierto, hoy es noticia, tras la investidura de Nicolas Sarkozy, que posiblemente incluya en su gobierno a dos ministros socialistas. Si fuera así, me parecería un excelente método de vencer la partitocracia y de llevar a cabo un proyecto político en el que quepa la oposición, siempre siguiendo las líneas marcadas por el vencedor, claro. Habría que experimentarlo en España.

 
At 19 mayo, 2007 15:58, Blogger Alvaro dijo...

¿En España? Ahora deliras, jjejee...

 
At 19 mayo, 2007 16:00, Blogger JoseAngel dijo...

Vaya, ese Álvaro era yo otra vez. Es que a veces me avatarizo sin enterarme.

 
At 31 mayo, 2007 00:58, Blogger Fernando dijo...

Jajaja, tienes razón Álvaro/José Ángel, sí que deliro. De todos modos, a pesar de la polémica que ha causado en el PS francés la inclusión de estos dos ministros, al menos demuestra que en Francia la estructura de los partidos, en especial en la derecha, es flexible y permite integrar a gente independiente. En España también es posible burlar a veces el encasillado de los partidos: por ejemplo, la ministra de Educación es una independiente; igual que el, por otra parte nefasto, candidato a la alcaldía de Madrid y posible (ahora menos) ministro de economía, Miguel Sebastián. Estaría bien la entrada de más gente "independiente" en la alta administración, sobre todo en puestos que necesitaran un consenso transitorio (para una reforma duradera de las leyes educativas, por ejemplo).

 

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