31 mayo, 2007

La filmoteca de La semilla ciega

Se me ha ocurrido que podría ir haciendo una lista de las películas que van apareciendo en el blog y clasificarlas en una especie de ranking (el anglicismo es necesario frente al cacofónico "escalafón"). De momento no han aparecido muchas, pero prometo que lo harán con más frecuencia. Pasado el tiempo, seguro que se forma una lista interesante. Estoy pensando incluso en poner un número para que votéis por SMS y lucrarme un poco. Luego con el dinero podríamos organizar una cena o algo así, o sortear un jamón.

Bueno, de momento planto la idea, incluso he hecho un cartelito con el Paint (hasta que mi madre, que está haciendo un curso, me enseñe a usar el PhotoShop, es lo que hay). Por cierto, un premio invisible (es que es fácil) para el primero que diga a qué peli corresponde la imagen:

Etiquetas:

30 mayo, 2007

La derechización

Un buen maestro de mi Facultad, el profesor Pérez Sarrión, nos envió hace poco una recopilación de artículos publicados recientemente por Vidal Beneyto en El País bajo el título de La derechización del Mundo. Más allá del agrado del eventual lector con el posicionamiento político de los textos, creo que merecen la pena por su compromiso y su aguda e informada percepción de la realidad, de especial valor en unos momentos en los que el rol del intelectual, de izquierdas en este caso, parece volatilizarse en nuestra sociedad.

El autor sostiene que las sociedades occidentales actuales, hundidos los referentes de la izquierda (el totalitario del Este y el democrático del 68), han abrazado una escala moral basada en valores fuertemente conservadores: la seguridad, la nación, la estabilidad económica. Frente a una derecha triunfante, Vidal Beneyto dibuja una izquierda desorientada y aturdida, a la defensiva, incapaz de reconstruir un discurso socialista en sus raíces adaptado a los nuevos problemas de la sociedad:

Pero más reveladores aún que las cifras son los temas y su polarización en torno de dos ejes: seguridad y nacionalismo. Lo que han sido cotos de caza reservados a la ultraderecha lepenista se han convertido en el pan cotidiano de las intervenciones electorales: en vivo y en los medios. La violencia, la inmigración, la delincuencia, la exclusión, la pérdida del futuro, el declinismo -el seguro declinar de Francia-, temas de predilección de la derecha y la inevitable reacción frente a ello han ocupado en permanencia el espacio de los Medios, imponiendo un tono defensivo y socialmente pesimista, que es el soporte que mejor le va al reaccionarismo político.


El artículo desarrolla muchas ideas más, por lo que os invito a leerlo entero. Además de por sus agudas reflexiones, es un texto muy interesante porque refleja perfectamente la perplejidad de un sector de la intelectualidad ante el hundimiento de los viejos valores morales de la izquierda. No hay más que observar cuáles son los argumentos que busca un partido socialdemócrata europeo para conseguir votos. Toda esta ideología, tan propia del presidente Zapatero (por ejemplo, pero no sólo), de la ampliación de los derechos ciudadanos, de los pactos de estabilidad social con los sindicatos (que en el fondo son un factor más del desarme ideológico de las organizaciones de trabajadores), no son casualidad. Aparecen en un momento en el que el programa socialista clásico ha perdido su sentido, pero no por haber alcanzado su fin, sino por haber construido un cómodo sillón de bienestar a mitad del camino, desde el que, inmóviles, las ideas suenan fláccidas y cínicas. La socialdemocracia, en lugar de ser el acicate para la reforma interior del capitalismo, se ha convertido en su principal valedor y en su mejor justificación moral.

Y es que, en realidad, esta derechización de la que habla Vidal Beneyto se podría definir como acción y efecto de tener el estómago lleno y, en el caso de los intelectuales, la nómina asegurada.

Etiquetas:

08 mayo, 2007

El azul Patinir

Son curiosos, los viajes. Un buen día, a comienzos del siglo XVI, un joven pintor flamenco descubre un pigmento precioso. Un azul intensísimo, un milagro de la naturaleza que en su paleta se convierte en un color inmortal. A quién le importa la laguna Estigia. A donde quiere ir el espectador es a ese paisaje del fondo, envuelto en un azul melancólico y misterioso, como la vida.


Años después tal vez un rey también de color azul melancólico lo compra, o se lo regalan, qué más da. Y el rey no se fija en la laguna Estigia, ni en el tenebroso incendio de la derecha. Posa sus pupilas, quizás rodeadas de color azul melancólico, en ese paisaje mágico de la izquierda que parece reflejar en ese instante el brillo apagado de su mirada, la tristeza inmensa de su alma.

Otros reyes lo miraron después, y reinas, y príncipes, y pajes. Y luego, con el tiempo, lo expusieron en una pared y mucha gente lo vio, cosas del despotismo ilustrado.

Y entonces lo vi yo. Y mis ojos marrones se fijaron en Caronte y en su barquita, en los fuegos tenebrosos, en los árboles y en las nubes. Pero al final se posaron con delicadeza en ese misterioso rincón de la izquierda. Y de pronto se volvieron azules de melancolía, como los de aquel rey.

El mismo color que toman cada vez que vuelvo a mirarlo, como he hecho esta noche hace unos minutos, y recuerdo cierto viaje y cierta visita al Prado. Porque aquellos pigmentos, hechos arte en la paleta de Patinir, se convirtieron para siempre en el azul melancólico que me recuerda a un amigo que tengo un poco abandonado (cosas de la distancia) en Madrid.

Por eso os advierto: no miréis mucho esa pequeña esquina, ese paraíso brumoso. Porque su belleza podría atraparos para siempre...


Etiquetas: ,

05 mayo, 2007

Enseñanzas

El otro día hablaba con mi amigo Alejandro sobre las elecciones presidenciales en Francia. Yo le decía que de la campaña electoral de las dos vueltas se podían extraer muchas enseñanzas para España, que Francia seguía siendo el corazón de la política Europea. Pero no supe explicarme bien. Hoy que los franceses se preparan para la elección de mañana, me apunto a la reflexión.

Es cierto que nuestro juicio está filtrado por las noticias que nos llegan a través de la prensa. Pero los destellos de la campaña electoral y de la primera vuelta deslumbran, al menos por comparación. Unos políticos, en general, más preparados, que viene casi todos de las Ciencias Políticas o de la Escuela de Administración; unas elecciones con al menos cinco candidaturas de alcance nacional bien dibujadas; una participación del 83%, nunca vista en España; unos análisis postelectorales en los principales diarios de una madurez increíble, que estudiaban el comportamiento electoral según capas sociales; y por supuesto, el propio sistema electoral de elección directa con una segunda vuelta que, aun con sus fallos, es mejor que el español.

Pero todo ello se podría resumir en el debate del otro día entre Sarkozy y Royal, los candidatos de la segunda vuelta. Un debate que Le Monde definía ese mismo día como "rito democrático esencial", que vieron por televisión unos veinte millones de franceses. Un debate de más de dos horas (yo lo estuve viendo un ratillo por Internet) en el que se habló de todo, con un estilo ágil y con unos moderadores que incitaban a ir al fondo de los temas. Pero lo más importante fue que los candidatos ofrecieron dos visiones alternativas de la sociedad: dos modelos económicos, dos modelos fiscales, dos modelos de administración pública, de asistencia social. A pesar de que una sea una socialdemocracia algo descafeinada y la otra un conservadurismo con pocas cosas nuevas, allí había dos discursos que en lo esencial diferían y se contraponían. Imaginémoslo aquí, ¿cuáles serían los temas del debate? No creo que el año que viene nos sorprendan.

Y es que en el fondo lo que llega aquí es la imagen de un sistema que se hace respetar, que da una impresión de representatividad, que se dirige directamente a la sociedad. Y al fin y al cabo transmite el mensaje de que la política sí importa, de que no da lo mismo que gane uno u otro, de que el debate de ideas es esencial para una democracia.

Sé que en gran medida es un espejismo. Pero al menos hay detrás una fuerza, algo de realidad capaz de crearlo. Aunque sea un espejismo, a España aún le puede servir de espejo.

Etiquetas: