06 junio, 2007

Reservoir dogs


Hace tiempo vi Pulp Fiction y me quedé con la sensación de no haber entendido por qué Quentin Tarantino goza de ese espectacular consenso por parte de un numeroso sector de los amantes del cine. Esperando a volver a verla, acabo de conocer Reservoir dogs, su primera película, y creo que empiezo a entender algunos porqués de tan reputada fama.

Lo primero que sorprende al espectador es que la película no cuenta nada. O dicho menos teatralmente, el argumento (un robo organizado por una banda de criminales reclutados para la ocasión) importa poco. Todo parece una excusa para desarrollar una técnica narrativa, que es la verdadera protagonista de la película. Esta reivindicación del cine como simple medio de construcción de una narración tiene la ventaja de concentrar el peso en la propia película y su forma de contar las cosas, pero pierde trágicamente la oportunidad de apelar a toda identificación humana con la historia. En especial al final, cuando la película deja pasar por alto, en medio de una violencia a ratos gratuita, un momento que podría haber sido de enorme intensidad emocional entre Mr. White y Mr. Orange (los que la hayan visto espero que me entiendan).

Así, todo el peso de la película lo lleva la técnica narrativa. Y en eso Tarantino es magistral. Con una primera escena colosal, para la que no tengo palabras, y una narración basada en flashbacks y en acercamientos subjetivos a los personajes, la película consigue un ritmo propio, pausado y realista en los diálogos y brillantemente eficaz en la acción. El montaje, la música, la forma de grabar, con algunos planos buenísimos, hacen de la película un sobrio espectáculo de capacidad narrativa.

Ese tono especial que se percibe desde el principio de la película, esa sensación imborrable de estar viendo algo diferente a lo común, unido a unos personajes duros y misteriosos y a una estética tan propia, son los factores que han hecho de Reservoir dogs una cinta de culto. Sin embargo, a pesar de la admiración técnica, me ha quedado la inquietante sensación producida por una mirada fría y cínica a la realidad, carente de un verdadero discurso propio. Cine de autor, sí, pero sólo en lo técnico y lo estético.

No me he resistido a poner en Youtube el primer diálogo de la peli, que corresponde a una larga escena de conversación que sirve de introducción a la verdadera acción. Además de lo divertido que es, como parte de la primera escena es absolutamente genial, ya que el espectador tiene todo el rato una sensación extraña al ver hablar a los personajes en un café: no se sabe si se conocen, qué tipo de relación tienen, si son ejecutivos, con esos trajes... La indefinición de sus identidades y de su relación y el uso magnífico de la cámara, que gira escrutante alrededor del grupo la convierten en un inicio fulgurante para la película.



Por cierto, según la ficha de Imdb, Madonna, después de ver la peli, le envió a Tarantino una copia de su disco Erotica con una dedicatoria que decía: "To Quentin. It's not about dick, it's about love. Madonna." (Para Quentin. No va de pollas, sino de amor. Madonna)

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03 junio, 2007

¿De cuál de las galaxias se siente más lejano?

A ponerle buena cara a los exámenes gracias al maestro Benedetti (pincha en la foto). ;-)