¿Sueñan los ministros con ovejas eléctricas?
"María Antonia, tu has sido durante todo este tiempo una amiga y lo seguirás siendo". Esta declaración del presidente del Gobierno a la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, fue lo que más satisfizo a esta catedrática de Derecho. Con Trujillo empezó la ronda de los cesantes. No es de extrañar esta confesión de Zapatero si se tiene en cuenta la reacción de su todavía ministra: "Presidente, claro, tú me nombraste, tú me cesas, no pasa nada". Y, además, expresado con su más amplia sonrisa. (EL PAÍS.com, 7/7/7)
¿Y después qué? ¿Qué hace un ministro cuando lo cesan? Me imagino a la dulce ministra extremeña llegando a su solitario apartamento de la capital, después de hablar con el presidente. Deja las llaves en el platito del hall, va a la sala de estar y se deja caer en el sofá. Enciende un cigarrillo y... ¿llora? ¿Se emborracha con media botella de ginebra que le había sobrado de la última fiesta de agentes inmobiliarios que organizó en su casa? O a lo mejor dejar ese ministerio tan raro no es ningún motivo para llorar. Entonces, ¿qué? ¿Se ríe? ¿Llama a sus pacenses padres para celebrarlo? ¿Se emborracha con la media botella de ginebra?
Aunque yo creo que los ministros son como los replicantes de Blade Runner (película que estos días ha cumplido 25 años), programados para varios años con recuerdos ficticios y sentimientos falsos. Y cuando aparece un Nexus de nivel mayor, un Blade Runner los retira. Aunque ya le gustaría a Zapatero parecerse a Harrison Ford...
Bueno, aprovecho estas líneas locas para desearos felices lo-que-sea veraniegos (playas, montañas, campamentos, sanfermines, berlines, londreses, balnearios, etc., etc.). Yo estaré unos días en Cantabria, poniéndome moreno y viendo películas. Os recomiendo el plan. Muchos besos y deseos de paz y amor.











